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   INSTITUTO ESPAÑOL DE TERAPIA REGRESIVA

   CRISTINA SAN MIGUEL

Terapia: 675883811  o  terapia@regresiones.com 

 Cursos: 652209328  o  infocursos@regresiones.com

 


 

 

Comentarios sobre la Terapia Regresiva y los Cursos de Regresiones

 

  La Terapia de Regresión me ha permitido salir de un vacío existencial que me hacía estar en permanente estado de tristeza... acudí al Instituto porque no conseguía ser feliz a pesar de tener todo lo que en esta vida había deseado (familia, hijos, un trabajo que me gustaba, salud...). Sin llegar a representar un problema en mi vida diaria esta sensación y percepción de infelicidad me acompañaba en todo lo que hacía y sentía.
  Al principio temía  no poder llegar al estado de conciencia requerido, sin embargo, gracias a mi terapeuta, una grandísima profesional, no solo lo conseguí sino que para mí ha supuesto una “revolución interna”: me faltan palabras para expresar lo que ha representado en mi vida. Además de alcanzar “MI FELICIDAD” personal,  esta terapia ha supuesto un cambio de paradigma en mis conceptos de vida, muerte y espiritualidad,  ha sido una revolución conceptual, mental y emocional  que me ha llevado a poder decir que, a mis 41 años empiezo a vivir (vivir en sentido de plenitud total) y a entender mi papel en este mundo (en el sentido amplio de la palabra y en el más íntimo: relaciones familiares, personales, laborales, etc..)
  Realmente merece la pena realizarla y la recomiendo a todas las personas,  no solo como herramienta  curativa, sino como herramienta de autoconocimiento, autocrecimiento y de posicionamiento en este mundo, ya que te permite conectar con tu esencia.
Mi más sincera gratitud por  lo que me habéis hecho sentir...os llevaré, siempre, en el corazón!!!

Ana Navarro

 

  Me sentía como la protagonista, Catherine, del libro de Brian Weiss "Muchas vidas, muchos maestros". Años luchando por entenderme, por tratar de aceptarme pero nada, al contrario cada vez sentía que iba perdiendo más el control o las riendas de mi vida. No dejaba de preguntarme ¿porqué soy así? ¿porqué reacciono de esta manera a esto o lo otro? Hasta que descubrí la página del Instituto de Regresiones con el Método San Miguel y se abrió todo un mundo nuevo para mí. Saqué de mi interior muchas vivencias, vidas pasadas que llevaba dentro, reprimiéndome, ahogándome, lastimándome....
  En mi primera sesión, fui a directamente a una vida de Indio americano, percibí olores y colores de mi entorno, sentí la conexión con la tribu, mi función allí. Llegué hasta el momento de mi muerte, y sin ser traumático, dejé que mi alma fuera guiada por seres de luz hasta encontrarse en el cielo con las otras almas (la experiencia más hermosa que jamás uno pueda llegar a soñar) Poco a poco, sesión por sesión, fui reviviendo mis vidas pasadas al mismo tiempo que descargaba un pesado fardo de incomprensión e inadaptación.
  Con la terapia conseguí entender gran parte de mis reacciones, ciertas fobias, defectos y también habilidades y virtudes. Me ayudó a entender cómo estamos conectados los unos con los otros y lo importante que era aceptar, guiar y relacionarse con otros seres.
Ahora sigo en mi camino de la vida...y solo puedo decir : gracias"

Mónica casanova

 

  Hacer un proceso completo de terapia regresiva puedo decir que ha sido una de las mejores inversiones que he hecho en mi misma, y en consecuencia en las personas que me rodean.
  Cada mes me trasladaba un día laborable desde Zaragoza a Barcelona. Me levantaba a las 5:30 de la mañana..faltaba al trabajo...pero así conseguía hacer una sesión de regresión por la mañana y otra por la tarde. Si, fue valiente y arduo, pero los resultados... ¡excepcionales!
  Fui a consulta, porque quería solucionar mi relación con las demás personas y que sorpresa tuve que no fue eso lo más importante, ni  lo más necesario en ese momento.
  Al comenzar la terapia salieron datos e informaciones que ni yo misma podía imaginar. El motivo por el que acudí a terapia ya había cambiado....salió un dolor tremendo y un no merecimiento como madre ¡Increíble! .... Esto me llevo a entender muchas cosas que yo había y estaba viviendo en mi vida actual, y que no sabía cómo arreglar. Trabajé la relación con mis hijos y se produjo un cambio espectacular de la  actitud de mi hija hacia mí, "sin yo hacer nada externamente, solo fue un trabajo interno dialogando con el alma de mi hija en terapia". Empezó a llamarme por teléfono...a querer estar conmigo....
  En regresión se sucedían situaciones dolorosas... amorosas.... iba conociéndome más a mí misma, pasé de la culpa  al perdón, del perdón al entendimiento y con el entendimiento llego mi propio reconocimiento como persona y ser humano.
Entendí que eso que llamamos "destino" se puede cambiar cuando entiendes porqué o para que te está sucediendo las cosas y eso solo se puede entender si te remontas al pasado lejano.
  Hubo momentos fantásticos!! Todavía recuerdo la sensación que sentí, cuando tenía una conciencia plena y EN UNIDAD CON TODOS y TODO!  Recuerdo muchos de los ojos o miradas que encontré en otros caminos de mi vida....
  Los recuerdos que me traje de aquellas vidas y las miradas que encontré por esos caminos... siempre estarán conmigo. Por esto y mucho más, tengo tanto que agradecer a esta terapia y al método que emplea el Instituto.  Gracias...gracias...gracias...

 Victoria Martin

 

  Mi objetivo principal a tratar en  Terapia Regresiva fue el tema del  desarrollo de mi potencial. Durante las sesiones reviví vidas, el buen o mal  uso del poder había sido un tema principal, así como la igualdad o desigualdad entre personas y clases sociales. En numerosas ocasiones tuve un puesto de liderazgo y no supe proteger  "a los míos" o por razones de luchas de poder, había llegado a la conclusión de que la vida no tenía sentido y que la gente estaba loca. Me había dicho a mí misma que nadie más me iba a escuchar, que no  merecía a nada ni a nadie y que de nada serviría confiar, puesto que mis palabras no serían tomadas en serio. 
  El primer gran paso para mí fue sacar ese dolor desgarrador, expresar todo aquello que tenía dentro y que ni siquiera imaginaba que pudiera estar allí. Después, poco a poco, empecé a comprender el por qué de esos temores y sensaciones inexplicables. Fue especialmente sanador el darme cuenta de que más allá de cada drama vivido, más allá de cada conflicto con las personas de mi alrededor, había un motivo, una especie de plan que estaba por encima de los conceptos del bien y del mal, y que solo había que experimentar como si de un juego se tratara. Un juego en el que además me acompañaban mis guías, quienes me han transmitido siempre un amor incondicional verdaderamente reconfortante. 
  Todo el proceso vivido me ha servido para recuperar ese poder interno que tanto necesitaba, lograr ver a tod@s como iguales y poder expresarme desde el corazón, sin temor, sin miedo, confiando. Lo mejor de todo es que, después de hacerme  consciente  mi  potencial humano y  mis dones, mi vida actual ha empezado a darme aquello que quería y que, en algunos aspectos, sentía que aún funcionaba a medio gas.
  En definitiva, la terapia regresiva ha sido para mí un gran descubrimiento y un apasionante viaje de conciencia

Gisela López 

 

  Mi experiencia en el curso de Formación en Terapia Regresiva ha marcado un antes y un después en mi vida. Me ha aclarado muchas cosas sobre cómo funciona la vida y me ha enseñado a vivir el día a día, valorando el momento y comprendiendo que estamos de paso. Que no existe el tiempo tal y como nosotros lo vivimos, sólo el ahora en un inmenso presente y que todo ocurre por algo. La vida es un constante aprendizaje, una superación y resolución de cosas pendientes de resolver con los demás y con nosotros mismos.
  Para mí ha sido muy importante experimentar y por tanto comprender, que la muerte no es un punto final sino sólo un "hasta pronto". Lo entendí en el curso y esa comprensión vino en el momento preciso, cuando mi padre estaba muy enfermo y en su fase terminal.
  El curso me ha ayudado mucho a entender lo que el mismo eligió antes de nacer y respetar que su camino está terminando...Ahora puedo soltar mi apego hacia él y ayudarlo a volver a su verdadero hogar, a la luz, tal y como Cristina San Miguel nos ha enseñado a hacerlo. Ha sido una gran maestra para mí.
  Todos podemos tener situaciones o relaciones karmicas que solucionar en esta vida, pero ahora en mi existe una paz interior que me ha dado esta formación y me llevo un gran aprendizaje por el cual mi corazón siempre  estará agradecido ....Gracias...

 Josefa  Ángel

 

 Quería compartir con vosotros mi experiencia con la terapia regresiva. Soy un chico de treinta y pocos años con un largo historial de trastorno de ansiedad y también episodios depresivos. Aunque a pesar de ello he llevado una vida más o menos normal, me consideraba una persona más bien desconfiada, un poco solitaria y pesimista en general respecto a la vida.
  Creo que el punto claro que marcó el inicio de mi ansiedad, depresiones y malestar emocional fue el repentino fallecimiento de mi padre, cuando yo tenía dieciocho años. Viví aquel hecho como una confirmación de que la vida no era más que una gran injusticia, un lugar en el que pueden pasar cosas como ésta, que uno de tus seres más queridos, una persona luchadora y generosa, se vaya sin más. Y sentí una gigantesca impotencia, por no poder hacer nada para evitarlo. Pero me convencí de que tenía que seguir adelante y vivir mi vida. Aunque ayudado por los antidepresivos y con mucho esfuerzo, conseguí seguir adelante, haciendo oídos sordos a muchas de las emociones negativas, malestar y ansiedades que se despertaban en mí aparentemente sin motivos reales en el presente.
  Tras algunos años de psicoterapia y de trabajo personal, decidí que era el momento de intentar dejar la medicación. Pero en cuanto lo intenté, no tardó en aparecer una gran cantidad de dolor y miedos, la fuente de los cuales para mí seguía siendo en el fondo un misterio. Volví a obsesionarme con el recuerdo de mi padre y con la muerte, y me sentí muy perdido, pues aparentemente las otras terapias estaban completas y pasaba por un excelente momento en mi vida actual, en lo personal y en lo profesional. No entendía porqué no podía simplemente dejarle marchar y vivir felizmente mi momento presente.
  Acudí a la terapia regresiva considerándola casi como mi última opción, y sin creer en la reencarnación ni en lo “sobrenatural”, ya que era una persona no creyente, racional y científica, de las que creen sólo en aquello que es científicamente demostrable. Pero en mi agotamiento no se me ocurría otra opción para que de algún modo mi inconsciente o mi “alma” me contaran que era lo que tanto me atormentaba. Pese a mi escepticismo, desde la primera sesión empecé a visualizar con claridad las que eran mis supuestas “vidas pasadas”.
  El camino que hice de la mano de mi terapeuta nos llevó a visitar diversas vidas, en las que había sido tanto muy feliz, como muy infeliz. En todo este proceso, siempre tras visitar cada una de las vidas pasadas, un “ser espiritual” que tenía el aspecto de mi padre me acompañaba, me daba consejo y explicaciones de lo que estaba viendo. Me guió por numerosas existencias que me habían convertido en un alma que, pese a desear estar con las otras almas, se había “apartado” y prefería ayudarlas o observarlas desde cierta distancia, sin implicarse demasiado emocionalmente con ellas. En varias ocasiones, intentó empujarme a visitar una vida en concreto, que por lo visto él consideraba muy importante que yo entendiera. Pero yo tenía grandes resistencias para entrar, y en todas las ocasiones me negué.
  Tras varios meses de terapia en los que yo realmente notaba que se transformaban estados emocionales y se producían cambios, por fin sentí que podía entrar en la vida que mi “padre” quería que recordara. Vi claramente la antigua Roma. Yo era un viejo carcelero, parte del personal encargado de encerrar y transportar prisioneros, así como de asistir a ejecuciones. Sentía el peso de ser testigo mudo de tanta crueldad, pero en mi posición no sabía que podía hacer para abandonar esa miserable vida. Hasta que un día, mientras se celebraban juegos y peleas de gladiadores en el Coliseo, ocurrió algo crucial para mí. Una pelea de gladiadores terminó, y uno de ellos quedó malherido. Pero los poderosos determinaron que debía morir, y pidieron que se le sacara de la arena, agonizante, para poner fin a su vida. Me tocó a mí junto con mis compañeros, llevarnos al maltrecho luchador y terminar con sus miserias. Pero le miré a los ojos antes de que se hiciera efectiva la sentencia... esos ojos, suplicando por su vida, mirándome fijamente...no se me iban a olvidar nunca más. Así como tampoco la terrible culpa por, a pesar de no estar de acuerdo con la suerte que decidieron para él, no hacer nada para evitarlo.
  En ese momento una parte de mí sabía sin duda que aquel gladiador era el alma que se había encarnado como mi padre en esta vida actual. El dolor y la culpa que sentí aquel día fueron la gota que colmó el vaso y en aquella vida, siendo el carcelero, me llevaron al suicidio. También vi como, tras esa vida, mi alma decidió no perdonar tampoco a la sociedad tan bárbara que permitía ese tipo de atrocidades entreteniéndose con ellas, y se separó del mundo para vivir más como un observador. Visitamos otras vidas en las que mi padre había muerto ante mí una y otra vez se repetía el guión. El resultado siempre era que yo no conseguía perdonarme y así, hasta la actualidad.

  La claridad con la que vi la vida en Roma me permitió comprobar más tarde con documentos reales, que lo que había visto tenía que haber ocurrido de verdad, ya que no puedo encontrar otra explicación al hecho que durante la regresión supiera del modo en que lo sabía cómo era el escenario en el que ocurrieron los hechos sin conocerlo de antes. Añadiendo a esto el gran impacto emocional que tuvo en mí y el modo tan perfecto en el que explicaba mi malestar actual, mi incredulidad se desarmó por completo. Entendí por fin que una de las mayores tareas que se había traído mi alma a esta vida era conseguir perdonarme por no haber sido capaz de evitar su muerte, y entender que ese era su destino. Entendí que me había estado condenando en vida por no haberme perdonado, y que en gran parte mi tristeza y dolor eran parte esa condena. También entendí que para ser feliz de verdad, tenía que abrir mi corazón al mundo y perdonar a los demás también, pues todos estamos en un proceso de aprendizaje y evolución, siendo los errores una parte indispensable de ese camino.
  En las numerosas vidas que recorrimos mi terapeuta y yo, y acompañados por mi padre y otros seres espirituales, entendí otros esquemas de situaciones actuales con otros de mis seres queridos, así como el porqué de muchos de mis miedos e inseguridades. También recordé los dones o virtudes de que dispuse en otras vidas y de los que dispongo en esta, y obtuve grandes entendimientos que me han ayudado en gran medida a reconciliarme con el proceso de la vida, a confiar en la sabiduría que nuestras almas tienen y en que todo ocurre con un sentido que trasciende lo que es observable por los cinco primeros sentidos. Por fin pude dejar por completo los antidepresivos tras más de una década y, aunque sigo teniendo como todos los humanos mis días mejores y peores, la gran mejoría que he experimentado es impagable. Ya no le temo tanto a la muerte. Y además, ahora sé que mi padre y los demás que ya se fueron velan siempre por nosotros y que nos están esperando para recibirnos con todo su amor.

David R.

 

  Mi experiencia con la terapia regresiva  ha tocado todas las emociones. He resuelto varios tabús y fobias. He conseguido explicaciones de varias situaciones incomprensibles. Me ha dado una ligereza que nunca había tenido y una confianza en que no hay que esforzarse tanto en preocuparse por las cosas porque todo acaba saliendo como estaba planeado. 
  De tener insomnio y miedo a dormirme, pasé a no preocuparme por lo veo que veo en sueños. Ahora sé que es una ayuda y que es una gran suerte poder recibir esa información.
  Siento  que todo es una gran lección. Como persona realista que soy me costó aceptar que existe  otra realidad o dimensión que no vemos con los ojos físicos,  pero que se puede percibir y eso es lo que a mí me ocurría. Como no lo entendía, le cogí miedo y luché contra esas percepciones. 
  Confieso que al principio de la terapia, en las sesiones de regresión, creía que me lo inventaba todo, hasta que pude cotejar y comprobar que la mayoría de los datos eran ciertos. Hasta conseguí  comprobar despues de la regresión,  el nombre de uno de los personajes de esa vida pasada, tal y como lo nombré en la sesión  y  que yo no conocía en absoluto.  Me quedé  asombrada al encontrar esa información y otras menos detalladas en internet. Así conseguí creer de golpe en lo que estaba haciendo.
  Mi terapeuta me dio  la confianza y la seguridad que necesitaba  para explorar una realidad inexistente para mi hasta entonces.  Sus ánimos y dulzura fueron  vitales para mí. Sus explicaciones y su manera de guiarme durante  el proceso fue lo que me permitió abrirme y soltarme. 
No suelo confiar en la gente y ella supo darme lo que necesitaba para que me dejara guiar. 
Mil gracias por la paciencia y la guía! 

Natalia 

 

 

 

 

 

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